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Nuestra espiritualidad

Nuestra fundadora Madre Alfons María, se sentía atraída en particular a contemplar la vida y la Pasión de Jesucristo. En esto, ella ha reconocido el Amor incondicional de Dios para todas las personas. Su ardiente deseo era: aprender a conocer y a amar a Dios, cada vez más, y hacer conocer Su amor a todos los hombres, especialmente a “los pobres y a los enfermos”. Siguiendo su ejemplo, nosotras, Hermanas del Divino Redentor, buscamos ahondarnos, cada vez más, en el Amor de Dios, que se nos hace visible particularmente en la vida, en la muerte y en la resurrección de Jesús. A través de su Amor hasta el máximo, Él nos ha obtenido la Salvación, la Redención a nosotros. Se trata de aceptar este regalo siempre de nuevo en nuestra vida, para que también otros puedan experimentar la Salvación.

Un enuncio precioso de Madre Alfons María nos orienta y es nuestro lema y nuestro propósito:

"El espíritu de Jesucristo Redentor debe animarlas (la as hermanas) y compenetrarlas de tal manera que se lo encuentre a él en cada una de sus acciones y de sus palabras".

Por lo tanto, nos sentimos interpeladas a vivir, en el día a día, como Jesucristo:

• dedicadas a todas las personas, sin distinción de raza, religión o situación social.
• flexibles y adaptables
• alegres en nuestro compromiso, disponibles, amables y bondadosas
• en sencillez y con espíritu abierto frente a las personas, los eventos y las realidades.
• con Fe y en unión con Dios.